Jardín Yauhtli reserva de suelo y refugio de polinizadores
Camellón sur de Obrero Mundial, al poniente del cruce con la calle Casas Grandes entre las colonias Narvarte Oriente y Atenor Salas
Carta abierta y recolección de firmas de vecinxs por el reconocimiento y cuidado de un espacio de regeneración de suelo
Servidores Públicxs de la Alcaldía Benito Juárez,
Vecinxs y amistades hemos sembrado el Jardín Yauhtli a lo largo de más de 3 años para cuidar un pedacito del suelo que nos sostiene. Las plantas son nativas y por eso alimentan a polinizadores, insectos y pájaros de nuestra región.
El suelo es una red viva de hongos, bacterias, lombrices y otros organismos y microorganismos que, junto con las raíces de las plantas, comparten y capturan carbono, agua y nutrientes. Este jardín comunitario es una reserva de suelo en un entorno donde las prácticas de jardinería suelen romper y dañar constantemente esta red viva.
El nombre Yauhtli no es casualidad. Esta planta (Tapetes lucida) fue ofrenda sagrada dedicada a Tláloc y Chalchiuhtlicue desde tiempos prehispánicos: se han hallado restos de yauhtli entre las ofrendas del Templo Mayor. Con la conquista, sobrevivió sincretizada en la fiesta de San Miguel Arcángel y representada como símbolo de resistencia en el arte tequitqui, y hasta la fecha se usa para adornar iglesias y elaborar cruces protectoras cada 28 de septiembre. Que estas plantas sigan aquí, floreciendo, es prueba de que lo originario no desaparece: se adapta, resiste y sigue vivo. Las plantas nativas de Jardín Yauhtli no solo alimentan a la fauna local: muchas son medicinales, y todas cargan un valor de identidad. Son plantas que nuestras ancestras reconocían y usaban, que llevan nombres en náhuatl y otras lenguas originarias. Cuidarlas es también un acto de memoria.
Jardín Yauhtli es la prueba viva de que dar espacio a lo nativo es un acto de regeneración y resistencia. El estado del suelo de nuestro jardín (de todxs) respecto al del resto del camellón es evidentemente mucho más sano: por su olor y textura, por los organismos que lo habitan, por el estado de las plantas, y por los agregados húmicos y fúlvicos y la microbiodiversidad visible al microscopio.
Este martes 25 de agosto, tras una supuesta denuncia vecinal, muchas plantas fueron arrancadas por personal de obras públicas. Al acto de matar plantas nativas se le llama "quitar maleza", desyerbe o mantenimiento. Así como llamar basura a la hojarasca permite removerla, empobrecer al suelo y a los ecosistemas que dependen de él/ella. Al arrancar las plantas y remover la hojarasca matamos también a los organismos que viven en el suelo, que ya no puede absorber agua ni nutrientes. Se vuelve tierra pobre y suelta que contamina el aire como polvo, y que libera sus nutrientes en forma de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero. Como consecuencia directa las plantas que restan sufren o mueren.
Vale la pena señalar que el mismo personal que removió las plantas nos ayudó después a replantar las que logramos rescatar. Esto nos muestra que no se trata de un conflicto contra las personas que hacen este trabajo, sino de una práctica y una normativa de “mantenimiento” que necesita replantearse.
Nuestra petición Mediante esta carta pedimos a todo el personal de la Delegación Benito Juárez, Ciudad de México, Secretaría de Medio Ambiente, Servicios y Obras Públicas, empresas subcontratadas para trabajos de jardinería y mantenimiento, vecinxs y personal involucrado con éstas áreas verdes que: 1. Reconozcan a Jardín Yauhtli como un espacio de conservación y regeneración de suelo, excluido de las rutas y protocolos de desyerbe, arado y “mantenimiento” convencional. 2. Se coordinen con lxs vecinxs que cuidamos el jardín antes de realizar cualquier intervención en esta zona del camellón. A la par que con su ayuda nos comprometemos a realizar los trámites de adopción de área verde.
Muchas gracias